El País de Tata Dios

Estancia La Galia, de Hary

En un mundo en el que se discute tanto sobre la inmigración, las memorias de los pioneros es un buen género literario para consultar.
Para nosotros, los pioneros son nuestros ancestros. Pero para los indígenas éramos todos invasores; para los españoles, gringos, y para los europeos, colonizadores.
El País de Tata Dios es la traducción al castellano del título del libro de memorias familiares de Martín Hary (C´Est le pays de bon Dieu), que narra "las vivencias de cinco generaciones franco aregentinas" desde su llegada, en 1881, hasta la actualidad. Esa familia supo aprovechar y pudo "hacerse la América". Fue una decisión secular intergeneracional que demandó todo el esfuerzo y el audacia necesarios para superar las adversidades naturales de estas latitudes.
El amor por la tierra que los recibió es una constante en los textos de cada uno de ellos, y que Martín recopiló, ordenó y comentó. En este libro se observa que el cultivo de esa tierra debe ir acompañada por el del espíritu, porque de esa forma se ordena para mayor gloria de Dios.
Un buen libro de memorias transmite más emoción y menos precisión; normalmente va acompañada de una explicación del contexto histórico. Así se puede recrear la vida de estos arquitectos que construyeron la Argentina que se erigía en los 80 y el campo del siglo XX, al que su tío Paul ayudó a potenciar por medio de los grupos CREA, del que fue fundador y principal impulsor, y del siglo XXI, con la llegada de la siembra directa, de la que Martín fue uno de sus iniciadores.
Este género literario, de memorias de pioneros de nuestra tierra, es muy estimulante. El Ultimo Confin de la Tierra, de Esteban Lucas Bridges, situado en Tierra del Fuego; Conquistadores Pacíficos, de Godofredo Daireaux, en la provincia de Buenos Aires, y Che Patrón, de Magdalena Capurro, en Corrientes, son algunas de tantas patriadas a las que me refiero. Modelos de hombres y de familias que forjaron esta bendita tierra.+

La entrevista con Revoira Lynch

Hoy me pidieron ver este video y me di cuenta de que había perdido estado público, así que lo vuelvo a postear:

Faltaban pocos días para las elecciones del 14 de octubre de 2001. Yo encabezaba la lista de candidatos a concejales por Convocación Ciudadana, en aquel odioso 2001 del Que Se Vayan Todos.
Convocación Ciudadana había realizado su acto de cierre de campaña de una forma muy particular: una cabalgata que partía de Unidad Nacional, recorría el casco histórico y llegaba al bajo. Habíamos llegado a un arreglo con la Asociación Tradicionalista El Lazo, quienes nos facilitaron caballos y pilchas.
Para anunciarlo, difundimos una gacetilla, que llegó a parar en la producción de Enrique Szewach, en Radio América, que era del mismo grupo multimedios de la Metro, en donde Fernando Peña tenía su programa.
El productor de Szewach no tuvo mejor idea que incentivar a Martín Revoira Lynch para que entrevistara a estos giles que se habían quedado en el tiempo.
Peña le confesó más tarde a Javier Varani que se había entusiasmado con esa entrevista imperdible para Revoira que ahora pueden escuchar haciendo click aquí.+

La objeción de conciencia

"Tiempos Recios", el último libro de Mario Vargas Llosa, es un ensayo novelado sobre el golpe de Estado de 1954 en Guatemala, orquestado por la CIA y estimulado por el PR de la United Fruit, Ed Barneys.
Como relato está muy bien. No es lo mejor que ha escrito el Nobel peruano, pero se deja leer amablemente. Lo que quiero resaltar aquí es el rol de nuestro colega norteamericano. Federico Rey Lennon, autor de una biografía sobre él, asegura que el escritor leyó su tesis en la que destaca que ésa fue una página negra en la trayectoria de Barneys.
Si bien el relato lo sitúa al propagandista como ideólogo y ejecutor de la campaña de demonización del presidente depuesto -que ahora calificaríamos de Fake News- me interesa aportar una perspectiva ética del asunto.

¿Se debe acatar el mandato de un jefe que pide, por caso, que difame?
Justo hace unos días leía un texto de Nicolás Laferriere sobre la objeción de conciencia en la medicina basado en el Mensaje para la XXVIII Jornada Mundial del Enfermo del Papa Francisco.
Inspirado en tales palabras creo que, en primer término, la objeción de conciencia no contradice sino que ratifica la necesaria coherencia profesional que se exige de un servidor puesto que vulnerar la verdad es, como se dice en el campo, escupir contra el viento; una solución de corto plazo.
En un mundo necesitado de orientación, puede ser también una señal clara a la propia organización y al ambiente profesional. Siempre hay otro camino. Un profesional serio debe tener otros recursos y estar dispuesto a utilizarlos por más que parezcan más complejos y exigentes.
También señaló el Papa que “la elección de la objeción, sin embargo, cuando sea necesaria, debe hacerse con respeto, para que no se convierta en motivo de desprecio o de orgullo lo que debe hacerse con humildad, para no generar en quien nos observa un igual desprecio que impediría la comprensión de los verdaderos motivos que nos empujan. Es bueno, en cambio, buscar siempre el diálogo, especialmente con aquellos que tienen posturas diferentes, escuchando su punto de vista y tratando de transmitir el vuestro, no como alguien que sube a una cátedra, sino como el que busca el verdadero bien de las personas. Hacerse compañero de viaje de quienes nos rodean, especialmente de los últimos, de los más olvidados, de los excluidos: esta es la mejor manera de comprender a fondo y con verdad las diferentes situaciones y el bien moral que lleva aparejado”.
"El derecho a la objeción de conciencia -agregó- debe ser reconocido dentro de cada estructura jurídica, porque es un derecho humano. También para un funcionario público, que es una persona humana."
El Papa terminó reconociendo que muchas veces estamos remando contra la corriente. Pero que, si ese es nuestro deber, no conviene rechazarlo.-

Uno de los precursores

La sociología política se desarrolló a pleno desde la restauración democrática.
Julio Aurelio, como Manuel Mora y Araujo y Heriberto Muraro, fueron algunos de sus precursores. Me honra haberlos conocido y tratado. Son fuentes ineludibles para comprender los orígenes de está disciplina en los tiempos contemporáneos.




LA NACION 28 enero 2020

Ju­lio Aurelio. El so­ció­lo­go pre­di­lec­to del PJ que mo­der­ni­zó las en­cues­tas po­lí­ti­cas

  1. Ca­ta­li­na Be­lloFoto de archivo de La Nación

Ju­lio Aurelio, el re­co­no­ci­do en­cues­ta­dor del pe­ro­nis­mo y fun­da­dor de la con­sul­to­ra Ares­co, mu­rió es­te lu­nes. Te­nía 77 años.
Aurelio era li­cen­cia­do en So­cio­lo­gía egre­sa­do de la Uni­ver­si­dad Ca­tó­li­ca Ar­gen­ti­na. En 1981 fun­dó Ares­co, que ac­tual­men­te en­ca­be­za su hi­jo, Federico.
Se de­di­có a la con­sul­to­ría e in­ves­ti­ga­ción y tra­ba­jó con va­rias fi­gu­ras de pe­so del pe­ro­nis­mo: An­to­nio Ca­fie­ro, Carlos Me­nem y Eduar­do Duhal­de, en­tre otros.
Se de­di­có a la con­sul­to­ría e in­ves­ti­ga­ción y tra­ba­jó con va­rias fi­gu­ras de pe­so del pe­ro­nis­mo: An­to­nio Ca­fie­ro, Carlos Me­nem y Eduar­do Duhal­de, en­tre otros.
“Fue un in­ves­ti­ga­dor que tra­ba­jó mu­cho con el pe­ro­nis­mo, en sus dis­tin­tas ex­pe­rien­cias. Pu­do tra­ba­jar con to­dos sin nin­gún in­con­ve­nien­te”, di­jo a la nacion el en­cues­ta­dor Ri­car­do Rou­vier, que ade­más de pro­fe­sión com­par­tió el co­le­gio se­cun­da­rio con Aurelio en el ba­rrio de Al­ma­gro.
“Lo­gra­ba mu­cha cer­te­za en sus pro­nós­ti­cos, y eso nos es­ti­mu­la­ba a no­so­tros a lo­grar esa cer­te­za –agre­gó–. Ca­da uno fue desa­rro­llan­do su pro­fe­sión y Ju­lio siem­pre fue un re­fe­ren­te”.
“Lo­gra­ba mu­cha cer­te­za en sus pro­nós­ti­cos, y eso nos es­ti­mu­la­ba a no­so­tros a lo­grar esa cer­te­za –agre­gó–. Ca­da uno fue desa­rro­llan­do su pro­fe­sión y Ju­lio siem­pre fue un re­fe­ren­te”.
Sus co­le­gas lo des­ta­ca­ron co­mo un pa­ra­dig­ma den­tro del mun­do de la opi­nión pú­bli­ca. Cuan­do vol­vió del exi­lio en Es­pa­ña, tra­jo al país téc­ni­cas no­ve­do­sas. “Tra­jo una se­rie de mé­to­dos de los cua­les mu­chos fui­mos apren­dien­do. Su prin­ci­pal vir­tud fue el ma­ne­jo de un gran cau­dal de da­tos, de de­ter­mi­nar qué ele­men­tos to­mar pa­ra sa­car una mues­tra”, de­ta­lló a la nacion el en­cues­ta­dor y ana­lis­ta po­lí­ti­co Hu­go Hai­me.
Pa­ra Hai­me, Ju­lio Aurelio y el tam­bién fa­lle­ci­do so­ció­lo­go y ana­lis­ta po­lí­ti­co Ma­nuel Mo­ra y Arau­jo mar­ca­ron el rum­bo de una ge­ne­ra­ción de pro­fe­sio­na­les en las téc­ni­cas de opi­nión pú­bli­ca de las cien­cias po­lí­ti­cas.
Pa­ra Hai­me, Ju­lio Aurelio y el tam­bién fa­lle­ci­do so­ció­lo­go y ana­lis­ta po­lí­ti­co Ma­nuel Mo­ra y Arau­jo mar­ca­ron el rum­bo de una ge­ne­ra­ción de pro­fe­sio­na­les en las téc­ni­cas de opi­nión pú­bli­ca de las cien­cias po­lí­ti­cas.
An­tes de fun­dar Ares­co en la Ar­gen­ti­na, Aurelio abrió en 1979 una em­pre­sa de opi­nión pú­bli­ca en Es­pa­ña.
“Tra­jo un ai­re fres­co a las en­cues­tas po­lí­ti­cas cuan­do vino de tra­ba­jar con Fe­li­pe González en Es­pa­ña. Tra­jo to­do el mo­der­nis­mo de los cues­tio­na­rios”, re­cor­dó Eduar­do Luis D’Ales­sio, pre­si­den­te de la con­sul­to­ra D’Ales­sio Irol.
Aurelio fun­dó Ares­co en 1981 jun­to con En­ri­que Zu­le­ta Pu­cei­ro –que más tar­de pon­dría en mar­cha su pro­pia em­pre­sa– y des­de en­ton­ces en­ca­be­zó un equi­po de pro­fe­sio­na­les que in­cor­po­ró mé­to­dos mo­der­nos de es­tu­dios de mer­ca­do y en el cam­po de las cien­cias so­cia­les.
Aurelio fun­dó Ares­co en 1981 jun­to con En­ri­que Zu­le­ta Pu­cei­ro –que más tar­de pon­dría en mar­cha su pro­pia em­pre­sa– y des­de en­ton­ces en­ca­be­zó un equi­po de pro­fe­sio­na­les que in­cor­po­ró mé­to­dos mo­der­nos de es­tu­dios de mer­ca­do y en el cam­po de las cien­cias so­cia­les.

Ha­llaz­gos
En las elec­cio­nes le­gis­la­ti­vas de 1997, Aurelio pro­nós­ti­co el ines­pe­ra­do triun­fo de la Alian­za en la pro­vin­cia de Buenos Aires, con Gra­cie­la Fer­nán­dez Mei­ji­de, fren­te a un con­so­li­da­do duhal­dis­mo.
En una en­tre­vis­ta con la nacion se­ma­nas des­pués de esas elec­cio­nes, Aurelio ex­pli­có su acier­to: “Me­dian­te un ín­di­ce que se de­no­mi­na NES (Ni­vel Eco­nó­mi­co So­cial), una he­rra­mien­ta que per­mi­te di­vi­dir una so­cie­dad en diez ca­te­go­rías, a par­tir de los ni­ve­les edu­ca­cio­nal, ocu­pa­cio­nal y de in­gre­sos, que se ajus­ta anual­men­te, vi­mos que ha­bía co­sas que no es­ta­ban en or­den. Al prin­ci­pio fue una sen­sa­ción, al­go que es­ta­ba en el ai­re. Era co­mo la cal­ma que pre­ce­de a un tor­na­do. Cuan­do in­tui­mos es­to, em­pe­za­mos a cam­biar las pre­gun­tas. En lu­gar de pre­gun­tar: ‘¿Us­ted por quién va a vo­tar?’, pre­gun­tá­ba­mos: ‘Sa­be­mos que us­ted va­lo­ra la obra del go­ber­na­dor, pe­ro tam­bién sa­be­mos que es­tá ca­bre­ro’. Cuan­do plan­tea­mos ese cues­tio­na­rio cua­li­ta­ti­vo, em­pe­za­mos a ad­ver­tir to­dos los con­di­cio­na­mien­tos que les im­pe­dían de­cir lo que real­men­te pen­sa­ban: el con­di­cio­na­mien­to de cla­se so­cial, de ba­rrio, de vo­to an­te­rior”. Ju­lio Aurelio SA in­te­gra el re­gis­tro na­cio­nal de con­sul­to­ras sus­crip­tas en un “acuer­do mar­co” que lan­zó el go­bierno de Mau­ri­cio Ma­cri en 2017 pa­ra con­tra­ta­cio­nes de es­tu­dios de opi­nión pú­bli­ca. En la lis­ta, de ca­tor­ce em­pre­sas, fi­gu­ran tam­bién Iso­no­mía, Ágo­ra Asun­tos Pú­bli­cos y MFG Con­sul­to­res, en­tre otras.
En una en­tre­vis­ta con la nacion se­ma­nas des­pués de esas elec­cio­nes, Aurelio ex­pli­có su acier­to: “Me­dian­te un ín­di­ce que se de­no­mi­na NES (Ni­vel Eco­nó­mi­co So­cial), una he­rra­mien­ta que per­mi­te di­vi­dir una so­cie­dad en diez ca­te­go­rías, a par­tir de los ni­ve­les edu­ca­cio­nal, ocu­pa­cio­nal y de in­gre­sos, que se ajus­ta anual­men­te, vi­mos que ha­bía co­sas que no es­ta­ban en or­den. Al prin­ci­pio fue una sen­sa­ción, al­go que es­ta­ba en el ai­re. Era co­mo la cal­ma que pre­ce­de a un tor­na­do. Cuan­do in­tui­mos es­to, em­pe­za­mos a cam­biar las pre­gun­tas. En lu­gar de pre­gun­tar: ‘¿Us­ted por quién va a vo­tar?’, pre­gun­tá­ba­mos: ‘Sa­be­mos que us­ted va­lo­ra la obra del go­ber­na­dor, pe­ro tam­bién sa­be­mos que es­tá ca­bre­ro’. Cuan­do plan­tea­mos ese cues­tio­na­rio cua­li­ta­ti­vo, em­pe­za­mos a ad­ver­tir to­dos los con­di­cio­na­mien­tos que les im­pe­dían de­cir lo que real­men­te pen­sa­ban: el con­di­cio­na­mien­to de cla­se so­cial, de ba­rrio, de vo­to an­te­rior”. Ju­lio Aurelio SA in­te­gra el re­gis­tro na­cio­nal de con­sul­to­ras sus­crip­tas en un “acuer­do mar­co” que lan­zó el go­bierno de Mau­ri­cio Ma­cri en 2017 pa­ra con­tra­ta­cio­nes de es­tu­dios de opi­nión pú­bli­ca. En la lis­ta, de ca­tor­ce em­pre­sas, fi­gu­ran tam­bién Iso­no­mía, Ágo­ra Asun­tos Pú­bli­cos y MFG Con­sul­to­res, en­tre otras.
En una en­tre­vis­ta con la nacion se­ma­nas des­pués de esas elec­cio­nes, Aurelio ex­pli­có su acier­to: “Me­dian­te un ín­di­ce que se de­no­mi­na NES (Ni­vel Eco­nó­mi­co So­cial), una he­rra­mien­ta que per­mi­te di­vi­dir una so­cie­dad en diez ca­te­go­rías, a par­tir de los ni­ve­les edu­ca­cio­nal, ocu­pa­cio­nal y de in­gre­sos, que se ajus­ta anual­men­te, vi­mos que ha­bía co­sas que no es­ta­ban en or­den. Al prin­ci­pio fue una sen­sa­ción, al­go que es­ta­ba en el ai­re. Era co­mo la cal­ma que pre­ce­de a un tor­na­do. Cuan­do in­tui­mos es­to, em­pe­za­mos a cam­biar las pre­gun­tas. En lu­gar de pre­gun­tar: ‘¿Us­ted por quién va a vo­tar?’, pre­gun­tá­ba­mos: ‘Sa­be­mos que us­ted va­lo­ra la obra del go­ber­na­dor, pe­ro tam­bién sa­be­mos que es­tá ca­bre­ro’. Cuan­do plan­tea­mos ese cues­tio­na­rio cua­li­ta­ti­vo, em­pe­za­mos a ad­ver­tir to­dos los con­di­cio­na­mien­tos que les im­pe­dían de­cir lo que real­men­te pen­sa­ban: el con­di­cio­na­mien­to de cla­se so­cial, de ba­rrio, de vo­to an­te­rior”. Ju­lio Aurelio SA in­te­gra el re­gis­tro na­cio­nal de con­sul­to­ras sus­crip­tas en un “acuer­do mar­co” que lan­zó el go­bierno de Mau­ri­cio Ma­cri en 2017 pa­ra con­tra­ta­cio­nes de es­tu­dios de opi­nión pú­bli­ca. En la lis­ta, de ca­tor­ce em­pre­sas, fi­gu­ran tam­bién Iso­no­mía, Ágo­ra Asun­tos Pú­bli­cos y MFG Con­sul­to­res, en­tre otras.
En una en­tre­vis­ta con la nacion se­ma­nas des­pués de esas elec­cio­nes, Aurelio ex­pli­có su acier­to: “Me­dian­te un ín­di­ce que se de­no­mi­na NES (Ni­vel Eco­nó­mi­co So­cial), una he­rra­mien­ta que per­mi­te di­vi­dir una so­cie­dad en diez ca­te­go­rías, a par­tir de los ni­ve­les edu­ca­cio­nal, ocu­pa­cio­nal y de in­gre­sos, que se ajus­ta anual­men­te, vi­mos que ha­bía co­sas que no es­ta­ban en or­den. Al prin­ci­pio fue una sen­sa­ción, al­go que es­ta­ba en el ai­re. Era co­mo la cal­ma que pre­ce­de a un tor­na­do. Cuan­do in­tui­mos es­to, em­pe­za­mos a cam­biar las pre­gun­tas. En lu­gar de pre­gun­tar: ‘¿Us­ted por quién va a vo­tar?’, pre­gun­tá­ba­mos: ‘Sa­be­mos que us­ted va­lo­ra la obra del go­ber­na­dor, pe­ro tam­bién sa­be­mos que es­tá ca­bre­ro’. Cuan­do plan­tea­mos ese cues­tio­na­rio cua­li­ta­ti­vo, em­pe­za­mos a ad­ver­tir to­dos los con­di­cio­na­mien­tos que les im­pe­dían de­cir lo que real­men­te pen­sa­ban: el con­di­cio­na­mien­to de cla­se so­cial, de ba­rrio, de vo­to an­te­rior”. Ju­lio Aurelio SA in­te­gra el re­gis­tro na­cio­nal de con­sul­to­ras sus­crip­tas en un “acuer­do mar­co” que lan­zó el go­bierno de Mau­ri­cio Ma­cri en 2017 pa­ra con­tra­ta­cio­nes de es­tu­dios de opi­nión pú­bli­ca. En la lis­ta, de ca­tor­ce em­pre­sas, fi­gu­ran tam­bién Iso­no­mía, Ágo­ra Asun­tos Pú­bli­cos y MFG Con­sul­to­res, en­tre otras.
La em­pre­sa no so­lo se de­di­ca­ba a en­cues­tas elec­to­ra­les, sino que ade­más ha­cía in­ves­ti­ga­cio­nes y es­tu­dios so­bre ima­gen y opi­nión pú­bli­ca, so­cio­lo­gía po­lí­ti­ca y tec­no­lo­gía elec­to­ral. Bue­na par­te de esos co­no­ci­mien­tos los lle­vó a los ám­bi­tos aca­dé­mi­cos con su rol co­mo do­cen­te en las uni­ver­si­da­des de Buenos Aires, Mar del Pla­ta y Lo­mas de Za­mo­ra. Aurelio era miem­bro de di­fe­ren­tes aso­cia­cio­nes pro­fe­sio­na­les, co­mo la Cá­ma­ra de Em­pre­sas de In­ves­ti­ga­ción So­cial y de Mer­ca­do (CEIM) y la Aso­cia­ción Eu­ro­pea de Con­sul­to­res Po­lí­ti­cos (EAPC). De 2006 a 2008 fue ca­be­za de la Aso­cia­ción La­ti­noa­me­ri­ca­na de Con­sul­to­res Po­lí­ti­cos (Ala­cop). In­te­gró tam­bién el Directorio de la Aso­cia­ción In­ter­na­cio­nal de Con­sul­to­res Po­lí­ti­cos (IAPC).
La em­pre­sa no so­lo se de­di­ca­ba a en­cues­tas elec­to­ra­les, sino que ade­más ha­cía in­ves­ti­ga­cio­nes y es­tu­dios so­bre ima­gen y opi­nión pú­bli­ca, so­cio­lo­gía po­lí­ti­ca y tec­no­lo­gía elec­to­ral. Bue­na par­te de esos co­no­ci­mien­tos los lle­vó a los ám­bi­tos aca­dé­mi­cos con su rol co­mo do­cen­te en las uni­ver­si­da­des de Buenos Aires, Mar del Pla­ta y Lo­mas de Za­mo­ra. Aurelio era miem­bro de di­fe­ren­tes aso­cia­cio­nes pro­fe­sio­na­les, co­mo la Cá­ma­ra de Em­pre­sas de In­ves­ti­ga­ción So­cial y de Mer­ca­do (CEIM) y la Aso­cia­ción Eu­ro­pea de Con­sul­to­res Po­lí­ti­cos (EAPC). De 2006 a 2008 fue ca­be­za de la Aso­cia­ción La­ti­noa­me­ri­ca­na de Con­sul­to­res Po­lí­ti­cos (Ala­cop). In­te­gró tam­bién el Directorio de la Aso­cia­ción In­ter­na­cio­nal de Con­sul­to­res Po­lí­ti­cos (IAPC).

Rediseño de HernanMaurette.Com

Bienvenidos a HernanMaurette.Com, en su versión rediseñada. Esta es una versión más depurada de mis escritos y estéticamente mejorada.
Desde julio de 2007, cuando empecé con mis blogs, no había encargado a un tercero ni el diseño ni la creación de contenidos para mis blogs. Es un paso hacia la profesionalización para este espacio virtual.
En el video pueden ver una explicación de los contenidos que hay acá alojados.
Espero que les resulte de interés que sirva para mantener el contacto entre nosotros.

De los bisabuelos y sus bisnietos



La música, como todo arte, tiene una valoración ética y otra, estética.
Por ética entendemos aristotélicamente que es el máximo bien de algo; en cuanto a la estética, lo bueno es lo bello, y debe transmitir una emoción determinada.
En 2002, tras aquella trágica crisis de principio de milenio, Kapanga sacó un disco -BotániKa- que conteía entre sus canciones una que es genial -el videoclip no se queda atrás- porque transmite con alegría el drama de la emigración, que era un dilema que afectaba a la juventud, sus oyentes. Pero que, al mismo tiempo, ponía de manifiesto una paradoja: la repetición de la historia.
En los últimos días hemos visto que los medios se vuelven a poblar de colas en los consulados, de consultas de nacionalidad y, paralelamente, testimonios de esas camadas migratorias anteriores que hacen de corresponsales de las diversas calamidades que acosan a otros países de destino.
El Papa Francisco insiste a menudo sobre el drama de las migraciones y, tal vez por eso, les reitera a los jóvenes la necesidad de valorar sus raíces porque son éstas el sedimento del inconsciente; se arraigan en la cultura popular y emergen con la tradición.
Por su parte, la emigración es muchas veces compulsiva, pero también puede ser un mecanismo de elusión de problemas propios o comunitarios.  
Es difícil lograr estabilidad emocional y el desarrollo de la persona esquivando los problemas y señalando la responsabilidad de los demás. Porque, como decía hace unos días un amigo que acaba de volver después de una década de trabajar en el exterior, "allá uno nunca deja de ser un extranjero". 

Bisabuelo

Hace cien años llego mi bisabuelo
 Para un futuro busacar en este suelo
Hay hambre y hay dolor,
su alma esta marcada por la guerra
Europa quedó atras,
Llegaban de a montones a estas tierras.

Dijeron que ibas a sufrir;
te fue bien. Ahora me voy del pais,
¿y por qué? Porque esta todo mal,
No puedo trabajar, y por eso me tengo que ir.

Querido bisabuelo si vivieras no entenderias
Por buscar un futuro mejor
A tu tierra natal yo me fuí
Para soñar, para vivir, para crear un mundo nuevo.

-¡Bisabuelo, viniste al pedo!


Una democracia más directa


Tenemos el extraño privilegio de vivir en una época de cambios o, mejor dicho, en un cambio de época. La modernidad está dejando paso a un nuevo tiempo que la mayor parte de los pensadores llaman posmodernidad.
Pienso que nuestros padres vivieron tiempos mucho más estables y predecibles y que nuestros hijos o nietos probablemente experimentarán algo similar. Porque la historia demuestra que los cambios un día se acaban y les sigue una consolidación. Pero los protagonistas del 2000 -los que vivimos parte de nuestras vidas con un pie en cada milenio- vimos transformarse radicalmente instituciones básicas de la sociedad: desde la familia, pasando por el sistema económico, hasta el régimen político.
Pero en este artículo quisiera hacer foco en algo que estuvimos viendo en los últimos tiempos, que es la paulatina desaparición de las instituciones republicanas.
Daría la impresión que el principal poder del Estado, el parlamentario -que representa al soberano- hace rato que es una escribanía del poder ejecutivo que, como su nombre lo indica, es quien debería simplemente ejecutar lo decidido por el soberano; por eso se lo llama, primer mandatario. Estos poderes, junto a aquel que sirve para dirimir diferencias y realizar el control de la constitucionalidad, quedaron cada vez más condicionados por un poder emergente, resultado de la evolución tecnológica: el periodismo.
Personalmente, me formé en un periodismo que no firmaba sus artículos y pude observar la enorme transformación que vivieron los medios de comunicación hasta transformarse en el llamado Cuarto Poder.
Sin embargo, la publicidad de los actos de gobierno siempre fue un principio republicano por lo que podríamos decir que la libertad de prensa ejerce un rol compensador entre los poderes.
Pero esa misma tecnología que transformó al periodismo en un pilar fundamental de la nueva república desarrolló mecanismos de democracia directa que pusieron en duda la importancia de la intermediación institucional.
Consecuentemente, el debilitamiento de los partidos políticos se vio reflejado en el empobrecimiento del poder legislativo; en el desarrollo de una burocracia ejecutiva bestial; en el protagonismo tecnocrático, y en la desaparición de los punteros barriales, entre muchos otros fenómenos. Semejante transformación mimetizó al poder judicial y, de una u otra manera, al periodismo, y el resto de las instituciones -la Iglesia, los sindicatos, las fuerzas armadas o de seguridad, los clubes y asociaciones-, que también sufrieron el efecto desintermediador de la posmodernidad.
De a poco el análisis político, que inicialmente se podía realizar a nivel partidario -porque su influjo impregnaba a todas las instituciones- pasó a tener un abordaje sectorial y, finalmente, es casi imposible prever el comportamiento social, dada su desestructuración total.
La influencia de los atentados en Atocha en el resultado electoral tres días después lo demostró en España, en 2004; el plebiscito por la paz en Colombia y el referendo por el Brexit, en 2016, fueron la primera señal de que las encuestas ya no podían acertar correctamente los resultados electorales.
Las democracias empezaron a insistir en el concepto de liderazgo, que significa ir adelante del pelotón, por sobre el de dirigencia, que implica una conducción. Liderar empezó a ser interpretar; el mejor líder es el que sabe interpretar y ya no el que utiliza al aparato estatal para producir una transformación social sobre la base de una ideología o de un pensamiento doctrinario, que era lo que aspiraba a hacer la antigua dirigencia política.
Pero es importante advertir que el soberano decide su voto -cuando lo emite- muy influenciado por sus vivencias del día de la votación y, por ser un tiempo posmoderno, por lo que siente más que de lo que piensa; y esas maquinaciones pueden cambiar de un día para el otro y abandonar al sujeto de sus preferencias sin que medie ningún acontecimiento traumático. Los períodos de cuatro años se volvieron eternos para la legitimidad presidencial.
Mientras tanto la población se moviliza. Lo que antes era algo exclusiva de las clases populares se tornó en un resorte de las clases medias que, ante el primer síntoma de molestia, agitan primero las redes sociales y luego se manifiestan públicamente, si es que el acontecimiento efectivamente lo justifica.
Por eso el Cordobazo de 1969 fue algo totalmente excepcional. Los estudiantes marcharon con los trabajadores, como en Francia y en Berkley. En 2002 pudimos verlo cada vez más seguido en nuestro país empezando por los cacerolazos de los ahorristas en 2002; siguiendo en las marchas de Blumberg, iniciadas en 2004; en los cortes de ruta autoconvocados del campo, en 2008, y en los cacerolazos contra el gobierno de Cristina Kirchner.
En el mundo también se empezaron a ver, en 2011, expresiones de protestas callejeras; en el Magreb, durante la llamada Primavera Arabe, y en expresiones electorales que empiezan a cuestionar los postulados “políticamente correctos” y rechazan al establishment político y periodístico. Donald Trump, el Brexit, los nacionalismos europeos y Jair Bolsonaro son claros exponentes de eso.
En los últimos tiempos empezamos a ver un cuestionamiento duro contra la prensa, desde ambos lados de la grieta; en la Argentina, pero también en la región. Este año pudimos ver a los movileros de medios con posiciones encontradas maltratados en el encuentro de mujeres, en La Plata; en la protesta contra el consulado chileno, en el microcentro porteño, y en Bolivia, con ocasión del reciente recambio presidencial.
No nos debería llamar la atención el deterioro y la pérdida de independencia de los poderes políticos o del periodismo. Lo que sí debemos observar es el paso de una democracia republicana a una democracia plebicitaria que, por perder los resortes que equilibran el poder, corre mucho riesgo de oligaraquizarse.+

Elogio del Club


El centenario del Club Argentino de Pelota es una buena ocasión para revalorizar a las instituciones asociativas en la actualidad.
Porque en el momento en que más si cotiza la creación de comunidades virtuales como la máxima expresión de la comunicación moderna (la de las redes), en la era misma de la comunicación,  nada es comparable a su correlato en cuerpo y espíritu.
Porque en una época en la que el hombre está cada vez más sólo,  las familias se desmembran y las viviendas se achican,  la reunión social de varias generaciones em un mismo tiempo y espacio viene aportar algo que la tecnología no podrá aportar nunca: la contención afectiva.
Porque  estás instituciones que sirven para asociar a personas en torno de un interés común culminan siendo instancias de entrega y puesta en común, ámbitos en donde el compartir es más importante que el stock, y está dicho que hay más alegría en dar que en recibir.
Mi homenaje a los fundadores será usar el mismo deseo fundacional que expresaron en algún aniversario ya lejano en el tiempo:

"A la espera que las nuevas generaciones hereden
de sus mayores la amistad, la camaradería
y la pasión por el deporte que da razón de ser
a nuestro Club, hoy en día la cancha de pelota
alberga cada tarde a entusiastas socios
que mantienen con orgullo la antorcha que
Luis María Campos Urquiza encendió
con esperanza en aquel octubre de 1919".

El académico

Leí todos los libros que escribió Fernando Javier Ruíz (Belgrano, 17 de marzo de 1963) y estoy muy satisfecho por eso.
Acabo de terminar de leer Cazadores de Noticias, Doscientos años en la vida cotidiana de los periodistas - 1818-2018 (Ariel, 2018), y ratifico ese concepto.
Soy amigo de Fernando desde que estudiamos juntos la facultad, Políticas en la UCA, en 1984, y tuve el honor de haber sido profesor como él en la Universidad Austral, aunque él sigue siéndolo y es vicedecano de la Facultad de Comunicación.
Este año, Fernando nos sorprendió con la noticia de que la Academia de Periodismo le otorgó el sillón de Juan Manuel de Estrada, ni más ni menos; además de ser vicepresidente del Foro de Periodismo Argentino (Fopea).
A modo de currículum podemos decir de él que es profesor e investigador tiempo completo de Periodismo y Democracia e Historia de la Comunicación en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral (Argentina); doctor en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra y Licenciado en Ciencias Políticas, Universidad Católica Argentina (UCA), y autor de los libros Las palabras son acciones. Historia política y profesional del diario La Opinión de Jacobo Timerman, 1971-1977 (Perfil, 2001); Otra grieta en la pared: informe y testimonios de la nueva prensa cubana (La Crujía, 2003); El señor de los mercados: historia de Ámbito Financiero, 1976-2001 (El Ateneo, 2005); Guerras mediáticas: Las grandes batallas periodísticas desde la Revolución de Mayo hasta la actualidad (Sudamericana, 2014) y fue coordinador de Prensa y Congreso: trama de relaciones y representación social (La Crujia, 2001). Dio conferencias, cursos y talleres sobre la relación entre periodismo y democracia en Argentina, Colombia, Ecuador, El Salvador, Uruguay, Panamá, Chile, Brasil, Guatemala, México, Estados Unidos, República Checa y Venezuela. Ha sido consultor de medios periodísticos. Como periodista ha recorrido la casi totalidad de los países de la región. De hecho, recuerdo su inédito sobre sus viajes latinoamericano, además de haberlo acompañado con Javier López Llovet hasta la frontera con Bolivia.
Cazadores de Noticias es un libro diferente. Como él dice es un ensayo que mezcla la historia, la etnografía y la ficción.
Su investigación suele ser acabada y total. No hay nada que ataña a cada momento enfocado que no haya sido plenamente analizado y exhaustivamente revisado.
Aún así la pluma de Fernando fluye y parece flotar, de modo que nos permite mantener con él una grata conversación a lo largo de sus páginas.
Seré honesto: desde que me enteré de sus intecnciones pensé no que iba a poder consagrar esa difícil combinación en forma tan exitosa. Pero lo hizo de una manera magistral.
Hace rato que creo que Fernando va a trascender a su tiempo. Su trabajo tiene tal dedicación que no puede caer en el olvido y será de utilidad para las generaciones venideras. Cazadores... ratifica que hará bien todo lo que se proponga.
Aunque, ante todo, vale decir que pasé un maravilloso momento leyéndolo.+

Jubilamos a Manolo

 Hoy acudí a la 16ta celebración del Día Internacional de las Relaciones Públicas en la Universidad del Salvador -sede centro-, con la particularidad de que sirvió también para despedir a Manuel Montaner Rodríguez.
Participé del primer panel, con el actual presidente del Consejo Profesional de RR.PP. y director de Asuntos Públicos y Gobernamentales de DOW, Pablo Cattoni, y los responsables de Porter Novelli y Ketchum en la Argentina, Aldo Leporati y Gustavo Averbuj, respectivamente, este también ex presidente del Consejo, sobre el futuro de las relaciones públicas.
Empecé recordando que conozco a Manolo desde hace treinta años, cuando ambos trabajábamos en Telecom Argentina: él a cargo de la organización de los muchos eventos de la compañía y yo, como gerente de Comunicación Interna y Externa. "Era tan picante e intenso como ahora", recuerdo haber dicho de él.
Acerca del futuro de la profesión, dividí la exposición en tres: los asuntos públicos, que es mi enfoque, en el corto y en el largo plazo, y el desafío tecnológico.
Sobre el corto plazo, los nuevos gobiernos siempre presentan alguna clase de desafíos, aunque no creo que un eventual gobierno de Alberto Fernandez pueda superar a la desconfianza y la falta de concesiones que el actual gobierno tuvo para con el sector privado. Mejoró significativamente los modos y el trato, así como la respuesta inmediata por parte de los funcionarios, pero rara vez fueron permeables a sugerencias o correcciones. En consecuencia, nuestro trabajo fue mayoritariamente -según lo compartido con infinidad de colegas- infructuoso.
Sobre el largo plazo, marqué el riesgo de la pérdida de vigor de las instituciones republicanas en el mundo, en general, y en nuestro país en particular. Recordé haber compartido alguna conferencia con Ignacio Viale en ese mismo salón en el que él destactó, cuando hablamos de historia de las RR.PP., que esta profesión adquiere sentido en democracia, concepto que comparto, y que en gobiernos autocráticos nuestro trabajo sería distinto.
Finalmente destaqué el desafío que conllevan las nuevas tecnologías en las tres grandes funciones de nuestro metier: la búsqueda de información, que aparentemente mejorará con la inteligencia artificial pero que por el momento la profusión mediática sólo debilitó al periodismo y aún no trajo mahyores beneficios, por lo que hay que seguir leyendo diarios que siguen siendo los ordenadores de la agenda pública; el conocimiento del tema, que es permanentemente cambiante y que exige una formación continua de nuestra parte, y la construcción de confianza en un contexto de mediatización; más aún, el desafío de generar y el desarrollar de contactos, en medios impersonales.
Gustavo aportó un concepto clave: la necesaria transparencia que exigen los nuevos medios, a lo que agregué que nos exige coherencia entre nuestra vida profesional y personal, y el debate se volcó a la importancia de hacer un aporte ético a la organización.
Finalmente, lo apluadimos de pie al bueno de Manolo, que pasa a acogerse casi automáticamente a su jubilación.+
Leporati, Cattoni, un servidor y Averbuj