Serás lo que debas ser...


El documental de Guillermo Vilas en Netflix cumple cabalmente con homenajear a una de las grandes figuras del deporte argentino y del tenis mundial de los 70.

Lo que apena es que se haya ocupado exclusivamente de demostrar que efectivamente fue Número Uno en el ranking de la Asociación del Tenis Profesional (ATP), que en definitiva es una frivolidad, en lugar de haberse dedicado al hombre detrás de la proeza. Nadie duda que Vilas fue un Número Uno.

Es muy probable que la ATP haya hecho lo posible por negarle el galardón por cuestiones de estilo. Vilas era un rebelde en cuestiones del aspecto extrerior y algo irreverente en cuanto al reconocimiento de la majestad institucional, pero era un titán de la conducta. 

Esa paradójica personalidad podría haber sido más interesante que develar -no tan rigurosamente como parece querer demostrarlo- la aritmética injusticia. Fue ese espíritu tan libre para sentir como disciplinado para trabajar el que lo hizo tan querible para el público y, muy probablemente, lo que atrapó a esa reina de la belleza planetaria que era Carolina de Mónaco, la princesa de Mónaco, a la que hizo su novia.

En cambio, debemos agradecerle que no haya profundizado en su faz artística, a la que soslaya en el final. 

No hubiera costado nada agregar una leyenda que explique su real estado de salud. Esa omisión deja sabor a biografía autorizada. Al igual que el título, que remite al Padre de la Patria. Así y todo, vale la pena verlo.+)

Perfil del RRPP SXXI



El Consejo Profesional de Relaciones Públicas inauguró un podcast en Spotify.

Me gustó el perfil ideal del profesional que trazó el presidente, Pablo Cattoni.

Acerca de lo actitudinal, humildad y generosidad.

En cuanto a sus principios de acción:

1. Formación continua; general para entender el contexto y técnica profesional.

2. Curiosidad

3. Consistencia: obtener resultados, medirlos y saber explicarlos.

4. Innovación

5. Versatilidad

6. Integridad

 

Los desafíos de la Pospandemia


La pandemia del Covid-19 fue el disparador de una serie de procesos que requieren ser regulados. Una mala regulación, como resultó la sanción de la ley de Teletrabajo, puede empeorar el estado de las cosas. Porque peor que la informalidad laboral es la falta de trabajo.

Los cambios tecnológicos paulatinamente han permitido prescindir de la intervención del hombre en el proceso productivo, así como también relativizar las distancias y el tamaño de los desafíos. La inteligencia artificial, la robótica, la nano y la biotecnología, hacen parte de ese trabajo. Sólo parecen quedar pendientes la independencia energética que mueve a los procesos y el modo en que se resuelve la absorción del carbono que producen el cambio climático.

A partir de los cambios tecnológicos se gestaron nuevos patrones sociales, tales como el teletrabajo, el auge del entretenimiento, el proceso de urbanización, nuevos criterios alimenticios. Ahora el hombre deberá reflexionar acerca de su papel en el mundo, en el universo. Si los cambios tecnológicos sólo le aportan comodidad se fomentará aún más el individualismo, a punto tal de poner en riesgo la supervivencia futura de la especie o, peor aún, de que la extensión de la expectativa de vida puede convertirse en una condena, en algo indeseado. ¿Para qué se vive? ¿Cómo será la familia? ¿Habrá una patria? ¿Hay un Dios y, en tal caso, habrá una religión? ¿Cómo será? ¿Cuáles serán los criterios de asociación? ¿Quién es mi prójimo, mi vecino o mi contacto en las redes sociales?

Pero no es cuestión de amargarse o desesperar, ya que la economía colaborativa es una de esas señales que manifiestan la capacidad gregaria del hombre que lo conduce siempre a perfeccionarse por medio del amor, de la entrega desinteresada al otro. Todavía hay mucho por explorar en esa materia que obliga a los hombres a relacionarse con los demás para vivir. Además, habrá nuevos emprendimientos en la masificación de la movilidad aérea con el auge de los drones. Más aún, la gran cantidad de modificaciones que ha sufrido el capitalismo durante su existencia se ha acelerado en las últimas décadas. ¿Qué es el capitalismo en la actualidad? ¿Cuánto se asemejan o diferencian las grandes corporaciones privadas y anónimas de las formaciones públicas o estatales o de las cooperativas y mutuales? ¿Cómo se resolverá la cuestión de los excluidos, con un salario universal? Pero, sin duda alguna, habrá que resolver la cuestión de los excluidos.

Todo esto, obviamente, tendrá un correlato en la vida institucional de la sociedad; en lo que llamamos la política. ¿Qué sistema de gobierno se dará esta gente? ¿será comunitario o universal? De ser comunitario, ¿qué criterio se comunidad se considerará, el entorno físico o virtual? ¿Llegará el hombre a vivir en otros planetas o la carrera espacial es solamente la meta que se fija para dominar el espacio exterior? ¿y los océanos y el centro de la tierra? ¿Cuál será la nueva frontera de la humanidad?

Estos interrogantes sirven para saber prepararnos. Puesto que nuestras tareas profesionales pasan por allanar las relaciones, acercarlas, persuadir o conducir, tenemos que comprender el entorno cambiante y aprender el funcionamiento de los nuevos medios de comunicación para lograr crear las condiciones requeridas por nuestros futuros mandantes.+

El pionero del confín de la tierra


La Argentina es tierra de pioneros. Hay que leer un poco su historia para saberlo. El actual territorio argentino hace unos pocos siglos era una tierra inhóspita ocupada por algunas pocas tribus de aborígenes.
Esteban Lucas Bridges fue uno de tantos que tuvieron la generosidad de narrar, en 1948, desde una óptica familiar, la epopeya de la ocupación desarrollada a fines del siglo XIX y principios del XX. 
Su primer edición fue en inglés. Todo un signo de la realidad patagónica. Bridges asegura haber sido animado por el escritor suizo argentino Aimé Félix Tshifelly, que se hizo famoso por conducir a los caballos criollos Mancha y Gato desde Ayacucho, provincia de Buenos Aires, hasta Nueva York.
Su padre llegó a Tierra del Fuego desde las Malvinas para realizar una misión anglicana, y él y su familia se establecieron en lo que luego sería Ushuaia y no sólo convivieron sino que se amigaron con los habitantes de Tierra del Fuego, principalmente onas y yaganes.
Su narración es un tratado de antropología debido al minucioso detalle de las costumbres, creencias y el folklore de esas tribus, y de la realidad política y cultural argentinas de esa época aunque vista desde una perspectiva muy austral.
Es una linda escapada para hacer con la imaginación en estos tiempos de cuarentena.

Encuarentenados y Excepcionales



Existe una interesante tensión entre los que estamos encuarentenados y los que disfrutan del régimen excepcional.
Los encuarentenados no estamos presos, pero tenemos los movimientos muy acotados al barrio. Los excepcionales hacen una vida casi normal, excepto que no pueden hacer reuniones con amigos o familiares, ni deporte, ni asistir a celebraciones religiosas. Pero su frontera de movimiento es infinita a los ojos de los encuarentenados.
Los encuarentenados creemos que estamos más seguros, porque estamos resguardados. Los excepcionales saben que están mucho más expuestos y que difícilmente no trasladen sus riesgos al hogar y al mismo mercado o panadería al que vamos los encuarentenados.
Pero es extraño porque son los excepcionales los que más se quejan de la cuarentena. 
Más aún, en la medida que los excepcionales no tienen problemas, naturalmente, relajan sus controles y tienden a llamar a los encuarentenados a desencuarentenarse. Porque saben que, al final, estamos todos expuestos.
El paso más difícil para un encuarentenado es salir; el de un excepcional es no ceder al reflejo de la normalidad.
Es un dialogo difícil de comprender dadas las perspectivas de cada interlocutor.

Uso y abuso del discurso

Para ser efectivo y conmover, un discurso como el presidencial de anoche debe ser oportuno y responder a las inquietudes personales. Para eso es necesario que acierte en el diagnóstico y ofrezca una solución.
Desde mi punto de vista, habrá cuatro discursos que serán recordados cuando haya pasado esta crisis: el del Papa Francisco con ocasión de la ceremonia ante el Cristo de San Marcello, el viernes 27 de abril ("estamos todos en el mismo barco"); el del premier británico Boris Johnson al salir de la internación, con el que agradeció al personal médico profesión a la que se decía que había despreciado antes de caer enfermo; el de la propia Reina Isabel II, que otorgó excepcionalidad a la situación, y el del presidente norteamericano Donald Trump -en rigor, un mensaje de Twitter- en el que minimizó la gravedad de la situación y comparó al Covid con la gripe comun. En nuestro país, Alberto Fernández se lució inicialmente con este recurso. Hasta anoche.
El primer discurso presidencial -el que estableció un estado policial mediante la cuarentena estricta entre el 20 y el 31 de marzo- logró concientizar a la población reunida en todos las casas frente al televisor. Convocó a una gesta comunitaria flanqueado por gobernadores de los cuatro signos políticos: el de Santa fe, peronista, Omar Perotti; un radical, el jujeño Gerardo Morales; por la provincia de Buenos Aires un kirchnerista, Axel Kiciloff, y el jefe del gobierno porteño, del PRO, Horacio Rodríguez Larreta. Antes se había reunido con todos los gobernadores para recibir un aval para dar semejante paso. El resultado fue una imagen presidencial que saltó a las nubes, y que arrastró a los jefes territoriales; particularmente, los que gobiernan el AMBA. El tono era moderado y promovía la concordia. Aquél anuncio fue el jueves 19 de marzo, debido a que muy pocos habían adoptado el formato voluntario de la cuarentena.
La familia volvió a reunirse el domingo 29 a la noche para escucharlo nuevamente. Había consultado previamente a algunos jefes políticos y funcionarios en forma presencial en la Quinta de Olivos y mantuvo un contacto virtual por videoconferencia con el resto de los gobernadores. Con la renovación del apoyo político y la aparición de un cuerpo de especialistas, la cuarentena obligatoria se extendió hasta el 13 de abril. En esa oportunidad se olvidó de dar la fecha y hubo que esperar a la publicación del decreto en el Boletín Oficial para confirmar el plazo.
 El Viernes Santo cayó en 10 de abril. Algunos se habían hecho ilusiones respecto de una posible salida al encierro; particularmente, los jóvenes. El Presidente volvió a demorarse, por lo que la desilusión produjo un principio de ruptura con la decisión. Para justificar la prórroga apeló a la comparación con los países vecinos y se ganó un conflicto con Chile y con Brasil. Se empezaba a confirmar el tono malvinizador de la gesta: "estamos ganando, seguimos ganando", parodiaba Charly García en "No bombardeen Buenos Aires". Aún así, el tono docente, la naturalidad en sus maneras, la firmeza de su voz y cierto paternalismo, dieron tranquilidad al público, que apoyó nuevamente la modalidad "administrada" de la cuarentena para los grandes centros urbanos. Este discurso tuvo un altísimo nivel de rating: promedió los 40 y llegó a picos de 53.2.
El sábado 25 de abril al Presidente se lo vio cómodo, expandido. Apareció acompañado por una presentación y acudió a una modalidad académica para anunciar una extensión segmentada o localizada de la cuarentena. El Presidente se cortó sólo al anunciar salidas de una hora y hasta 500 metros en torno del hogar, lo que le generó cortocircuitos con sus alfiles del AMBA, Rodríguez Larreta y Kiciloff y algunos intendentes, que tuvieron que salir a desmentir su aplicación en sus municipios. Al día siguiente salió en un par de programas radiofónicos de periodistas afines en donde intentó recuperar el terreno perdido.
Anoche prácticamente no había expectativas respecto del discurso presidencial. El periodismo había anticipado que habría una nueva extensión. El Presidente volvió a tardar en salir. Lo hizo rodeado de Rodriguez Larreta y Kiciloff simulando una concordia poco creíble; unos metros atrás aparecía un consejo asesor disminuído. Para forzarla, el Presidente rompió el distanciamiento social: se sentó en el medio de ambos, a menos de un metro de distancia, y usó reiteradamente las manos para mostrarse en contacto con ellos. Esta vez su alocución lució improvisada. Minimizó el mejor anuncio que hizo: que todo el interior de la Argentina pasaba a Fase 4, aunque nadie tuvo claro de qué se trató semejante definición simplemente porque no explicó sus alcances. Para no agravar los conflictos limítrofes, apaló a casos muy lejanos, los de Suecia y Noruega, para sustentar su política. Por último, no se privó de confrontar con "los que mienten". Kiciloff estuvo en esa misma línea, proselitista y confrontativa; el jefe porteño, en cambio, mantuvo un perfil técnico, pero se lo notó incómodo de que el Presidente insista con que contaba con el apoyo de ellos.
A esta altura el presidente Alberto Fernández debería darse cuenta de que la excepcionalidad terminó y que la normalización paulatina de la situación hace recomendable que cambie el formato. En tiempos de crisis hay que hacer una administración muy ajustada de las apariciones. El discurso de anoche no sumó y hasta podría decirse que restó. Faltó un llamado concreto a la acción, aunque más no sea desde el sillón de la casa. No hubo precisiones en las salidas de los chicos, del requsito de aquellas fábricas que podrán volver al trabajo. La población se quedó sedienta de esperanza.

40 años de TV Color en la Argentina

La señal de ajuste de ATC

La forma en que la célebre conductora Pinky presentaba a la transmisión color dando lugar a la imagen de la bandera argentina.
La Argentina había transmitido al mundo el Mundial 78 en colores, pero la amplia mayoría de los argentinos tuvimos que verlo en blanco y negro. Había cines que transmitían los partidos en forma gratuita y "a todo color".
En los 80, la plata dulce facilitó a muchos argentinos, en plena crisis económica y financiera, comprarse televisores -entre otras miles de cosas- en Miami, una experiencia que dio lugar a la canción de Serú Girán, José Mercado.

Sobre la etiqueta presidencial


De su entrevista con Jorge Fontevecchia, de Perfil, el presidente Alberto Fernandez definió los motivos de la etiqueta presidencial:

P: Usted se viste con traje y corbata, una etiqueta muy distinta a la del gobierno que lo precedió. Pierre Bourdieu decía que la moda y la ropa eran un lenguaje, un sistema de signos, un método de comunicación no verbal. ¿Qué significa en usted ese look?
R: La moda es algo que no califica en mí. Pero sí creo que la institucionalidad también tiene formas y hay que tener esos cuidados.

El Día Después


La crisis nos paralizó, naturalmente. Nuestra propia vida, la salud, está en juego en esta pandemia del coronavirus Covid-19. Nuestras familias pueden verse afectadas, ciertamente. Pero sabemos que estas cosas un día, más o menos abruptamente, terminan y hay que ponerse nuevamente manos a la obra.
Más aún, hay razones logísticas y hasta económicas que exigen al Gobierno eximir a determinados sectores del alcance del Decreto 332/20 para que la sociedad no colapse. Caracterizarlas es todo un trabajo. ¿Qué es algo esencial? Algo puede ser escencial para el funcionamiento social, como el transporte o la alimentación. Pero la economía, ¿es esencial? ¿Cuánto tiempo puede estar la sociedad detenida, sin producir? Porque la industria de la alimentación, por decir una que está exceptuada también tiene necesidades de insumos que en un primer momento pueden no parecen ser "esenciales". Al final, todo está interrelacionado. Es lógico pensar en una reactivación paulatina. Lo que pueda esperar, como la educación, que espere; o lo que no esté en condiciones, como el transporte público, que se adecue a las necesidades.
Mientras tanto, hay que aprovechar esta cuarentena para analizar esas pautas que configuren el Protocolo para el Regreso a la Actividad: los túneles para la desinfección del ingreso en los lugares de afluencia masiva de gente, como en las oficinas públicas, los supermercados, el transporte público, las fábricas; los barbijos; el modo de asegurar la distancia en el trato cuando se vuelve necesario; la vestimenta, etc.
Habrá que limitar la asistencia de los administrativos que puedan trabajar desde sus hogares y proveerles de los medios correspondientes; utilizar los sistemas adecuados para trabajar sin necesidad de estar reunidos en un lugar; analizar qué actividades requieren de una reunión presencial, de una videoconferencia, de una llamada múltiple, de un mensaje o de un correo electrónico. 
Hay sistemas que nos permiten administrar el cumplimiento de un proyecto, la toma de decisiones, la organización virtual de una oficina o la estructuración de un taller de trabajo o una tormenta de ideas. 
Para que eso funcione bien hace falta un liderazgo decidido y un buen programa de comunicación, que se apoye en los valores y principios que la pandemia exige.+)

Carta de un empresario cristiano


Hola hija, esta mañana, cuando me llamaste me preguntaste: ¿Dónde están los empresarios? ¿Viste todo lo que se está diciendo de ustedes, por qué no hablan?
 No te respondí porque ya estaba demorado para conectarme a la tercera reunión por video de trabajo del día; estaba ocupado y apurado.
 Ahora es de noche, tarde. Tu madre y hermano menor ya duermen. Puse algo de música y aprovecho la tranquilidad para responderte (sabés que soy lento para escribir en whatsapp):
 ¿Dónde estamos nosotros, los empresarios?
 ESTAMOS intentando mantener las empresas a flote a pesar de las dificultades enormes que plantea la pandemia.
 ESTAMOS trabajando para continuar fabricando los productos y prestando los servicios esenciales para que la población siga viviendo con la mayor normalidad posible.
 ESTAMOS buscando formas de mantener los empleos, de que nuestros colaboradores y sus familias sufran lo menos posible las consecuencias de esta terrible calamidad que enfrentamos.
 ESTAMOS tratando de generar los recursos que nos permitan cumplir nuestras obligaciones con proveedores para que puedan seguir funcionando.
 ESTAMOS buscando también generar recursos para pagar los impuestos, para que el Estado también pueda seguir funcionando.
 ESTAMOS revisando todos nuestros planes, presupuestos, proyectos, y reformulándolos para intentar acomodarlos a esta nueva realidad.
 ESTAMOS adoptando e implementando las medidas para que nuestras organizaciones trabajen con el menor riesgo de contagio posible.
 ESTAMOS impulsando una enorme cantidad de iniciativas para disminuir los impactos del coronavirus.
 ESTAMOS organizando y ejecutando el proyecto que permitirá a organizaciones sociales cubrir las necesidades básicas de cuatro millones de personas que están siendo impactadas por la crisis.
 ESTAMOS aportando ayuda para que la Cruz Roja y el sistema de salud estén mejor preparados para cuando llegue lo peor.
 ESTAMOS llevando a cabo muchísimos programas de ayuda en las comunidades en las que tenemos nuestras fábricas, laboratorios y centros de distribución.
 ESTAMOS convocando a otros empresarios a sumarse a estos esfuerzos (y te alegrará saber que la gran mayoría lo hacen y con mucha generosidad).
 Todo eso mientras ESTAMOS luchando contra nuestras propias angustias, miedos e incertidumbres (hace mucho que te diste cuenta que tu papá no es Superman y que también siento todo eso).
 Me olvidaba, también me preguntaste si habíamos escuchado lo que se estuvo diciendo de los empresarios y si íbamos a decir algo. Como ves, estamos demasiado ocupados, y con cosas demasiado importantes, como para estar escuchando y contestando todo lo que se dice…  Seguramente estarás de acuerdo.
 Te mando un beso y me voy a dormir, que mañana será otro día de mucho trabajo.

(La autoría de la carta se la atribuye a Juan Vaquer, presidente de ACDE)